Mi trabajo: centros residenciales de acción educativa

Hoy os traigo una realidad que muchas personas ignoran, que otras no ven, algunas se atreven a criticar sin conocer y casi todas juzgan: mi trabajo, el ser educadora en un CRAE (Centro Residencial de Acción Educativa) o como muchxs lo conocen, un centro de menores tutelados por el estado, o centros residenciales de protección a la infancia.

Hace tiempo que tengo claro que tan sólo al nacer jugamos nuestras primeras cartas del azar, caer en unos brazos que nos abracen tan fuerte que asfixien o en unos brazos que nunca nos tocarán ni estimularan. Una de las muchas casualidades que nos dan fortuna, cómo el nacer aquí, allí o en la luna.

Nacemos indefensos, dependientes y sensibles, pero no todos los progenitores están preparados para asumir sus responsabilidades como padres y madres, y no todos ellos  tienen una red sólida de personas de seguridad a la que cogerse en éste arduo proceso que es la crianza de un ser humano.

IMG_3960 (1).JPG

Cuándo esto falla, por los motivos que sean y que aquí no nos importan, y se detecta (¡asunto nada fácil!), los servicios profesionales intervienen. Un grupo de psicólogos, médicos, pedagogos, trabajadores sociales y educadores analizan el caso y sus posibilidades, las mejores opciones para el futuro del niño o niña y para su crecimiento. Primero se intenta que pueda quedarse con algún miembro de la familia extensa (tíxs, hermanxs, abuelxs, etc.), pero si esto falla se debe recurrir a los sistemas de protección que des de el sistema existen: las familias de acogida, los centros de acogida y los centros residenciales de larga estada. 

En éstos últimos es dónde estoy trabajando. Son lugares cargados de estigmas, en los que los niños y niñas que viven en ellos son señalados y juzgados por la ignorancia, pensando que habrán hecho algo para estar allí. Sí, hicieron algo, nacer entre una serie de casualidades que les desprotegieron, que les hizo vivir situaciones de riesgo y  les llevaron a entrar en una institución de protección y cura. Pero ellxs no son culpables de nada, y quizás sus padres y madres tampoco, sólo son víctimas de un sistema que repela, que compite y que lleva en sí mismo unos rasgos de exclusión y marginalidad que le mantiene con vida.

Así pues, mi trabajo consiste en educar, cuidar y compartir parte de mi vida con un grupo de niñxs y jóvenes, convirtiéndome en una figura sustitutiva de la que realmente debería tener sus funciones de cura y guarda. Me encuentro que a diario voy a pasar mis horas con ellxs, los voy a buscar al cole, les llevo a las extraescolares, hacemos los deberes, preparamos las maletas para el día siguiente, hacemos la cama y limpiamos la habitación, merendamos y cenamos juntos… en definitiva, aunque no lo quiera pasan a ser parte de mi vida y yo de la suya.

Pero no todo es tan fácil. Conviven muchas personas en un mismo lugar, cada cuál con su historia y sus vivencias, sus miedos, dolores y penas; y se juntan todas ellas en un sólo espacio que debería ser de seguridad pero que a menudo se convierte en un espacio de miedo, gritos y peleas, un espacio de desprotección al menor.

Processed with Rookie Cam

Y es que cada vez soy más crítica y pienso que algo en este sistema no funciona, algo no está en el lugar dónde debería estar. Quizás sea la falta de profesionales, o unas ratios muy elevadas, que permiten cubrir lo visible pero no lo que se cuece en el interior; quizás sean unos horarios que poco te permiten compaginar con una vida personal llena, hecho que hace que las personas se quemen y dejen el trabajo a menudo, creando un constante duelo en la vida de estos niños y niñas por las incesantes despedidas y abandonos que sufren. Quizás sea que somos un parche al problema real, a un problema social mucho más grande que lo que cubrimos; que sólo importa lo que les suceda a estas personas hasta los 18 años, después ya son mayores de edad y no dependen del gobierno, así que si fracasan o tienen éxito ya no es cosa de las élites dominantes. Quizás será que no somos referentes por mucho que lo intentemos, que la fuerza del igual es mayor que la del profesional; o quizás que hay demasiadas normas que en lugar de normalizar su situación la agravan y la convierten en algo más traumatizante y doloroso.

No es fácil convivir con tanta duda, trabajar con tantas inquietudes y buscar la coherencia en cada acción. No es fácil recibir lo que recibimos a diario los educadorxs de estos centros, y no, no trato de victimizarnos, al fin y al cabo hemos decidido nosotrxs dedicarnos a ésto y recibimos un sueldo para hacerlo, pero sí que pienso que se nos valora muy, muy poco; y que los recursos que se dedican a éstos espacios son demasiado bajos.

Resumiendo, hago este post porque creo en la necesidad de cambiar la mirada hacia estas realidades desconocidas. Dejemos de ver a estas personas con pena o miedo, llenémosles de posibilidades, de virtud, de saber y de opción, dejemos de estigmatizar al otro y vamos a verlo con los ojos abiertos a su emoción y sentir, escuchemos lo que nos tienen por contar y brindemos la mano si lo necesitan.

Vivimos en un mundo demasiado irracional y loco para encontrar respuestas a todo, pero en nosotrxs reside la decisión de hacer de él un lugar más bello, mejor, sin estereotipos ni dedos que señalen y apunten. Normalicemos lo que consideramos extraño y dejemos la culpa para otras vidas, aquí ya hay dolor suficiente para agravarlo. Debemos abrir los ojos a estas realidades y ser conscientes de su existencia, para poder exigir unos recursos reales y exitosos, para dejar la queja que es inmovilidad por la acción, para crear una sociedad que eduque en el amor, en la igualdad y la aceptación.

Y dicho ésto, gracias por leerme y acompañarme en este viaje de sensaciones.

Judit.

IMG_1024

PD: la útlima foto es de cuando yo era pequeña, porqué si algo he aprendido es que por mucha carrera que haya hecho, y mucho que haya estudiado, lo que me enseñaron, la educación que me dieron y la forma en que me criaron es algo que copio, perpetuo y me sirve de referencia en este trabajo.

19 respuestas a «Mi trabajo: centros residenciales de acción educativa»

  1. Qué maravilla leerte hablar sobre esto, ante todo muchas muchas gracias por hablar abiertamente de tu trabajo, de la realidad de tantas personas y de tu visión, que ojalá fuera mucho más común.
    Yo soy trabajadora social, trabajo en Salud Mental, un ámbito también muy estigmatizado y por ello me encuentro muchas veces con las contradicciones que tú nombras, ¿qué papel tenemos nosotrxs realmente si luego la sociedad, el sistema, les trata de forma opuesta, como si sus vidas no importaran y tengan que estar en desamparo a las circunstancias externas de su vida?
    Son trabajos muy difíciles porque lo siento como estar en una constante lucha, como trabajar constantemente por una utopía, pero a la vez enganchan porque creemos en la justicia social. Es complejo y da para mucho, me pasaría horas hablando de esto 🙂 simplemente repetirte que gracias de verdad por tu buen trabajo, por compartirlo, y seguro que para lxs niñxs con quienes trabajas eres un gran referente. Un abrazo 🙂
    Belén

    1. Mil gracias a ti! Creo en la necesidad de compartir y poner palabras a lo que vivimos, para así normalizarlo. Ojalá haga bien mi trabajo y me vivan como a una referente, nada me llenaría más, aunque sé que quizá será con los años y el tiempo que podrán entender mi función. Tiempo al tiempo!

  2. Un gran trabajo el que haceis con esos niños. Tiene su mérito. Lo que falla es el sistema que no valora la justicia social, y por supuesto los recortes hicieron y continúan haciendo daño en todos los ámbitos. Me resulta sorprendente que cuando cumplen los 18 años, se quieran «limpiar las manos» sin querer responsabilizarse de ellos. En mi opinión es justo a esa edad, cuando necesitan más apoyo. Saludos y mucho ánimo!

    1. Totalmente, cada vez se invierte menos y tanto los niños como los educadores lo sufrimos. El sistema, por el momento, no tiene los recursos para garantizar una salida segura una vez cumplidos los 18 años, y es muy triste porque dejamos a chicos y chicas muy desamparados. Pero esperemos que pronto se den cuenta de ésto y las cosas cambien!

    2. Y gracias por leerme bonita! ❤️

  3. Lo que pasa en los primeros años de vida es fundamental. Que suerte tenemos algunos de haberlo tenido todo. No dejo de pensarlo cada día.

    En mi experiencia en este tipo de trabajo lloré y mucho. Lloré por mí, lloré por impotencia hacia mis niños, lloré porque veía mucho dolor en ellos y también cosas muy graves y terribles, pero también lloré por ver a profesionales trabajando a los que en realidad les daba todo igual. Para muchos de ellos (había dos o tres que no) los niños eran causa perdida y solo iban para ganarse el pan. Sin más.
    Fue una experiencia muy dura y frustrante y creo que mi espíritu no lo podía aguantar.

    Un beso.

    1. Bonita! Yo también lloro y mucho, creo que lo necesito, que llorar cura y sana, aunque a veces el dolor y la impotencia es gigante. Tengo la suerte de estar en un centro pequeña envielta de profesionales que le ponen mucho corazón y que aunque quieran su sueldo (como yo misma) trabajan por algo más que eso.
      También pienso que no todas las personas podemos hacerlo y nosé hasta qué punto lo aguantaré yo, no creo que a largo plazo pueda sostenerlo. Gracias por leerme, eres un sol! ❤️

  4. ¡Qué maravilla de post, Judit!

    Gracias, de verdad, por este blog que ya es hogar para mí y en el que siempre hablas de temas muy interesantes a los que muchas veces no se les da voz. Qué bonito es el trabajo que haces, muchas veces no nos damos cuenta de lo afortunados que somos simplemente por haber nacido en estas coordenadas y por tener una familia que nos quiere y nos cuida. Me da mucha pena que algunos de esos niños crezcan creciendo que es su culpa, que han hecho algo para estar en esa situación. Estoy de acuerdo con lo que has escrito, no creo que la culpa sea de los niños y tal vez a veces tampoco de los padres, sino del sistema. Vivimos en un sistema que no ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos ni a las nuevas necesidades y eso tiene que cambiar ya. Me quedo con una de tus últimas frases, porque es la actitud que todos deberíamos tener: «Debemos abrir los ojos a estas realidades y ser conscientes de su existencia, para poder exigir unos recursos reales y exitosos, para dejar la queja que es inmovilidad por la acción, para crear una sociedad que eduque en el amor, en la igualdad y la aceptación». Te agradezco mucho la magia que siempre nos regalas a los que te leemos, de verdad.

    ¡Un abrazo, guapa! ♥

    1. Muchas gracias bonita! La verdad es que es un trabajo bonito, a ratos agradecido y a ratos durillo. Pero de momento me siento contenta de poder hacerlo! Un abrazo y gracias por estar siempre presente! ❤️

  5. Sabes que te tengo un cariño muy especial , porque siento una conexión sincera contigo a través de nuestros textos , pero desde que me contaste a que te dedicabas Judith , siento una gran admiración hacia ti. Es muy dificil educar , mucho y en esta sociedad tan ajena al dolor humano, tan carente de empatia , se hace más complejo si cabe . Pero cuando personas como tú tomais la decisión de hacerlo , de dedicar parte de vuestra vida a llenar y curar el vacío que nuestra ignorancia deja en esos menores, realmente pienso que aún hay esperanza, que existe un camino para reconducir todo este caos Judith y otros, que no hemos tenido la grandeza emocional y altruista de dedicar nuestra vida a cambiar la de otros , tenemos por lo menos la obligacion de servir de altavoz de vuestras maravillosas acciones. La proxima semana tienes un post destacado en mi página de Facebook. Solo puedo decirte GRACIAS Judith, por hacer lo que haces y haberlo escrito TAN BIEN . Un abrazo bien grande, corazón 🤗🤗

    1. Gracias preciosa! Es un trabajo bonito y duro, no creo que altruista porque al fin y al cabo no lo hago gratuitamente, nosé si habría días que sin un sueldo detrás lo dejaría rápidamente. Pero bueno, estamos allí y hacemos lo que podemos que al fin y al cabo es lo importante, pero no suficiente eso también te lo aeguro! Qué bien que me guardes un rincón tan especial, es una suerte para mi! 😘❤️

  6. Excelente, me encanto !

    1. Gracias bonita!!!

  7. […] unas semanas os hablé por primera vez de mi trabajo, algo que me llena y me rompe al mismo tiempo, que me hace crecer y me empequeñece, que me duele y […]

  8. Qué bonita labor haces. Más que trabajo, es acción. Es cambiar la sociedad y con ella, el mundo. De alguna manera es así… Muchas felicidades y un saludo

  9. […] el invierno atrás para mi ha significado mucho, abandonar un trabajo que no me hacía feliz y me creaba angustia, para abrir nuevos caminos que aún se me presentan […]

  10. Me parece dificilísimo y admirable realizar un trabajo como el tuyo. Se necesita no solo valor, sino también amor. Por eso, y por lo que cuentas, te admiro, Judith. Y no porque seas capaz de entregarte de esta forma a la ayuda a los demás, sino porque te planteas incluso ir más allá, y esto es lo que quizá te desmoraliza. Porque a veces, nuestra idea de lo que debería ser y lo que es no se ajustan. En este sentido, te digo: ya lo que estás haciendo es mucho. Ya es mucho también que le pongas tanto amor y esfuerzo. Quizá se deba aspirar a mejorar, día tras día. Pero a veces, esto no está en nuestras manos. Lo que sí está es entregar tu amor, de la forma en la que sabes hacerlo. Esto en si, ya es sobresaliente. Las cosas que ya no dependen de uno, nos desgastan, porque luchamos contra algo que no podremos controlar. La labor del día a día, tu labor, tu amor, es lo que cuenta. Animo, tu labor es única y es un ejemplo de lo que muchos deberíamos hacer. Un abrazo

    1. Gracias por tus palabras. Por mala suerte el cuerpo, el ánimo y la energía me ha pedido una pausa y hace unas semanas decidí tomarme un respiro en este trabajo que se me estaba haciendo muy agotador a nivel emocional. Espero volver pronto con más fuerza! Y te aseguro que tus palabras me ayudan en este camino! Un súper abrazo!

  11. […] social, de la utopía a la realidad“, “Iran, o de como abrir los ojos“, “Centros residenciales de acción educativa”, o puede que te guste leer el blog que hicimos a lo largo de esta experiencia (sólo en catalán): […]

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: