Durante mucho tiempo pensé que la autosuficiencia era algo lejano.
Algo reservado para personas con mucho conocimiento, recursos o una vida muy distinta a la mía.
Con los años he entendido que no es un destino al que se llega, sino un sendero que se camina. Un camino lleno de decisiones pequeñas, aprendizajes constantes y mucha vida real.
Por eso hoy quiero compartirte algunos de los aprendizajes que he ido haciendo en estos más de 10 años de soñar en ello.
1. Entender la autosuficiencia como camino (no como meta)

Hace muchos años que camino este sendero y puedo decir que, a día de hoy, he logrado cosas que en otro momento me parecían imposibles.
Vivimos en una casa que se autosustenta a nivel eléctrico.
Nos calentamos con una caldera de leña que nos permite generar nuestro propio combustible a partir de la propia finca.
Y aunque no somos autosuficientes a nivel de agua potable, nuestra casa cuenta con un sistema de recogida de agua de lluvia que utilizamos para el baño, los animales y el huerto.
Nada de esto sucedió de golpe.
Nada fue inmediato.
Todo fue llegando paso a paso, decisión a decisión.
Por eso siempre digo que la autosuficiencia no es un hito que se alcanza, sino un camino que se recorre con paciencia, constancia y mucha escucha.
2. La importancia de parar a observar con honestidad

Aunque hayamos conseguido mucho de lo que soñaba, sigo dándome espacio para observar.
Observar dónde me siento aún ligada, dependiente o limitada.
Y también observar qué me gustaría aprender a hacer con mis propias manos.
Ahora mismo, por ejemplo, siento el deseo de:
- retomar la costura
- aprender más sobre hacer panes
- mejorar el rendimiento del huerto de invierno
No porque “deba” hacerlo, sino porque me llama.
Porque siento que ahí hay más autonomía, más disfrute y más coherencia con la vida que quiero vivir.
La observación sigue siendo una herramienta fundamental, incluso cuando ya llevas tiempo caminando.
3. Hay infinitas formas de ganar libertad y poder

Una de las cosas más importantes que he aprendido es que no hace falta hacerlo todo.
La autosuficiencia no es una lista interminable de tareas ni una carrera por llegar a algún sitio.
Es elegir, conscientemente, una sola cosa a la vez. Si nos la planteamos en términos absolutos creo que puede ser agoviante y llevarnos a la parálisis.
Así que sere más autosuficiente simplemente puede ser:
- cultivar unas aromáticas
- aprender a hacer tu propio pan
- cocinar una comida semanal desde cero
- reparar ropa en lugar de comprar nueva
- cuidar un pequeño huerto, aunque sea en macetas
Cada pequeño gesto suma.
Cada habilidad aprendida devuelve poder.
La clave está en no dispersarse, en elegir algo asumible y permitir que crezca contigo.
4. Recuperar la salud como base de la libertad

No hay forma de ser libre sin salud.
Y no hablo solo de salud física, sino de una salud más amplia: emocional, mental y energética.
Para mí, la autosuficiencia siempre ha ido de la mano de recuperar el vínculo con el cuerpo.
Escuchar mis ritmos.
Cuidar lo que como.
Moverme con conciencia.
Descansar cuando toca.
Porque de poco sirve tener muchas habilidades si no hay un cuerpo que las pueda sostener.
Cuidarme ha sido —y sigue siendo— una de las formas más profundas de recuperar poder. (Te puedo acompañar en esto de cuidare a través de la Salita de Yoga Online)
5. Más vale hecho que perfecto

No tienes que llegar hasta el final.
No tienes que ser 100 % autosuficiente.
En el camino habrá errores, equivocaciones y decisiones que luego ajustarás.
Y también habrá mucho, muchísimo aprendizaje.
He hecho cosas que no han funcionado.
He probado caminos que luego he dejado.
Y aun así, nada de eso ha sido un fracaso.
Valorar el esfuerzo, el intento y la constancia ha sido clave para no abandonar.
Porque esto no va de hacerlo perfecto.
Va de hacerlo vivo.
Va de hacerlo tuyo.
¿Te animas a empezar tu camino de autosuficiencia para ser más libre y recuperar tu poder?
Gracias por estar,
con amor,
Judit.


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