Todo lo que hemos hecho en nuestra finca estos 3 años y medio

En estas fechas, cuando empiezo a intuir la primavera y el estallido de verde, suelo conectar mucho con las ganas de libertad y con mis sueños de autosuficiencia.
(Para astrólogos: creo que es la entrada del Sol en Acuario, tocándome de lleno la casa 2, donde tengo la Luna y Saturno).

Desde este lugar de motivación y deseo de autonomía, me he dado cuenta de que el camino recorrido es largo.
Y que en tres años y medio hemos hecho muchísimo trabajo.

Mirar atrás me ayuda a poner perspectiva, a valorar lo vivido y a recordar que nada de esto ha sido casual ni rápido.

El inicio: apostar por el tiempo y la presencia

En junio de 2022 dejamos la casa en la que vivíamos para instalarnos en una caravana en la finca que hoy es nuestro hogar.

El motivo era claro:
ahorrar para todo lo que quedaba por hacer y, sobre todo, tener tiempo para dedicarle a la finca.

Ahí empezó todo.

Comenzamos el proyecto arquitectónico de la casa y, mientras eso se iba gestando, hicimos llegar el agua, creamos un camino para poder acceder en coche, plantamos nuestros primeros frutales y empezamos el huerto.

Fue un tiempo sencillo, intenso y muy comprometido.

2023: crecer mientras la vida crece

En 2023, ya sabiendo que estaba embarazada, construimos una pequeña cabañita que conectaba con la caravana para ganar algo más de espacio.

También fue el año en el que empezaron las obras de la casa, llegaron las primeras cabras, rehacimos el gallinero y cerramos la finca para los animales.
El huerto siguió creciendo.

Y, además de todo eso, llegó nuestra hija.

La vida avanzaba dentro y fuera de mí al mismo tiempo.

2024: habitar lo construido

El 2024 fue el año en el que las obras de la casa tomaron mucha más forma.
Tanta, que en octubre ya pudimos instalarnos en ella.

Fue el año de:

  • la instalación de las placas solares
  • la inversión en depósitos de agua
  • la construcción de un corral más grande para los animales
  • y de seguir vallando partes de la finca

Empezábamos a habitar, por fin, lo que durante tanto tiempo había sido solo proyecto.

2025: aprender a vivir aquí

El 2025 ha sido el año de crear nuestro jardín medicinal.
También llegó una pequeña piscina que arreglamos y que nos acompañó durante todo el verano para refrescarnos, y que ahora guarda agua para regar el huerto.

El rebaño de animales siguió creciendo y, sobre todo, fue el año en el que aprendimos a vivir en esta casa:
a gestionar la luz y la electricidad,
la caldera y el calor,
los ritmos reales del lugar.

También fue el año en el que volví a quedarme embarazada.

Mirando hacia 2026

Para este 2026 no tenemos grandes propósitos.
La estructura ya está firme y se avecina un gran cambio: si todo va bien, llegan dos pequeños y nos convertimos en una familia de siete.

Así que quizá el propósito más grande sea ese:
seguir dando pequeños pasos cargados de presencia.

(Aunque puestos a pedir… me gustaría que fuera el año en que me hiciera con un invernadero pero con todos los gastos que hemos tenido con la adaptación a ser 7 no creo que se de, por el momento).

Vivir tu sueño es posible

Te cuento todo esto para que veas que vivir tu sueño es posible.

Obviamente, los dos años y medio que vivimos en la caravana no fueron los más cómodos de nuestras vidas.
Pero nos acercaron a nuestro sueño.

Y ese, muchas veces, es el precio a pagar para estar donde realmente quieres estar.

¿Te animas a andar tu camino?

Gracias por estar,
con amor,
Judit.

PD: y para poder sostener todo ésto a nivel tanto emocional, mental como físico, siempre me ha acompañado la práctica de yoga que para mí es parte de mi sostén. Y te recuerdo que podemos practicar juntas en La Salita de Yoga Online.

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