3 cosas que he aprendido viviendo en una caravana

Hace casi 4 meses que nos instalamos aquí, en este pequeño espacio pero envueltos de total naturaleza y me apetecía compartir contigo las 3 cosas que he aprendido viviendo en una caravana y que me parecen más importantes.

Vivir así está siendo una expeirencia muy bonita y a ratos intensa, pero sosbretodo profunda y gratificante, quizás por saberla pasajera. Está siendo un tiempo de creer en el poder de construir la vida que deseas y de entender que hay tantos modos de hacer las cosas como personas existen…

Pero vamos a verlo a continuación con los 3 aprendizajes más profundos que vivir en una caravana me ha regalado:

1- NOS SOBRA UN POCO DE TODO Y NOS FALTA MUCHA NATURALEZA

Quizás te parecerá extraño pero fue instalarnos aquí y observar como mi sistema nervioso se equilibraba. Una sensación profunda y potente me recibió diciéndome «has vuelto a casa» y así lo sentí, estoy de vuelta a mi lugar.
Y no porque sea éste lugar físico concretamente, sino porque estoy viviendo en plena naturaleza. Me acunan los árboles, mecen mis sueños el sonido de los vientos, me despiertan los truenos y la luz de la luna llena. Me abraza la más profunda oscuridad los días de luna nueva y siento las gotas de lluvia limpiar mi mente.
Cuando llegamos aquí lo entendí de seguida: nos sobra un poco de todo y nos falta mucha naturaleza. Porque somos naturaleza, es nuestra esencia, es nuestra forma innata pero nos hemos alejado de ella. Y cuando volvemos comprendemos, entendemos, nos entendemos y respetamos más. Es como si hubiera una vuelta al origen, al ser, a la esencia, que sucede de forma inevitable.

Y SANA, te aseguro que sana.

3 cosas que he aprendido viviendo en una caravana

2- MENOS ES MÁS

Lo sé, frase típica del minimalismo que habrás oído unas mil quinientas veces, como mínimo. Pero así es, así la siento.

Al venir a la caravana nos tocó hacer un ejercicio de escoger y pensar bien qué nos traíamos con nosotros, qué se venía y qué no. Fue un primer trabajo bonito de desapego, de valor y de valorar, un proceso muy enriquecedor.

Y de pronto, en este pequeño espacio nos acompañan muy pocas cosas materiales, debido al reducido espacio. Y tener tan poco a nivel material me ha dado una profunda libertad, de saber que no necesito, aunque hay cosas que quiero. Una libertad interna de saber que así es suficiente, que no hay una dependencia hacia lo puramente material.

Y aún mejor, hay todo un espacio de tiempo e incluso un espacio mental, que ya no ocupan los objetos. No necesito una mañana entera para poner orden o limpiar el espacio, tener todo bajo control es muy fácil y esto me regala espacio y tiempo para otras cosas que me llenan y me regalan bienestar.

Sí, definitivamente, menos es más.

3- EN LA INCOMODIAD RESIDE EL CRECIMIENTO

Siento que la incomodidad es expansión, porque no hay expansión sin contracción previa y en esa contracción existe incomodidad.

Las comodidades con las que vivimos en nuestra sociedad nos han alejado del esfuerzo, del reto, de lo que nos saca de la zona de confort. Lo que no es inmediato, fácil o cómodo nos molesta, nos sobra, nos altera y saca de nuestro centro.

No te engañaré, en muchos sentidos vivir aquí NO es cómodo. Cocinamos y limpiamos fuera (podríamos hacerlo dentro pero no queremos que todo quede con olor a comida), usamos un baño seco que también está fuera (de nuevo, podríamos usar el baño de la caravana pero es químico y no queremos usar los productos que esto conlleva), nos duchamos con agua fría fuera, porque creemos que una cosa es usar la caravana los fines de semana y otra cada día, y pensamos que usar la ducha de dentro probablemente hará que se pudran más rápido las maderas de la caravana. Limpiamos la ropa en casa de mis padres, no tenemos nevera (porque es de gas y no queremos usarlo), si llueve compartimos un espacio muy pequeño dos o cuatro personas y cuando hace calor, hace mucho calor (suponemos que cuando haga frío hará mucho frío aún con la calefacción).

Así que no, vivir aquí no es sinónimo de comodidad, pero sí de aceptación, de aventura, de pasión, de crecimiento, de ilusión, de vuelta a la esencia. Y de felicidad.

La incomodidad que transitamos a ratos es un trabajo personal potente y precioso. Nos hace fuertes, nos convierte en capaces, nos amplia la gratitud y hace que lo común sea extraordinario y valuoso.

Sí, la incomodidad nos está haciendo crecer y me encanta que así sea.

Éstos son los 3 aprendizajes que siento más importantes de este proceso, de esta vida que hemos elegido, para mí tienen mucho sentido y mucho valor. Estoy segura que me queda mucho por aprender y estoy deseosa de que así sea.

Agradezco a la vida por esta oportunidad, y a mí misma por atraverme a vivir a mi manera.

Gracias por leerme,
es un auténtico placer compartirme por aquí,
Te abrazo bien fuerte,

Judit.

PD: el próximo miércoles 19 de octubre vamos a estar compartiendo una nueva propuesta: LAS SESIONES DE PRESENCIA. Consisten en un encuentro online vía Zoom de aproximadamente una hora y media en la que vamos a regalarnos un espacio de autoescucha, mimo y amor. Este mes de octubre centraremos la sesión en el dejar ir propio del otoño. ¿Te vienes?
Si formas parte de La Salita de Yoga online tienes el acceso a estos espacios incluído en tu mensualidad.

2 respuestas a «3 cosas que he aprendido viviendo en una caravana»

  1. A pesar de las incomodidades, ¡qué envidia me das!

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: