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En pleno proceso de destete

Llegar hasta aquí no me ha supuesto un gran reto. Había leído mucho sobre lactancia antes de que naciera mi hija, y agradezco que el agarre y la instauración fueran fáciles. La he disfrutado profundamente; la he sentido como un acto de liberación, de autenticidad y de poder. Pero ahora toca pasar página, dejar espacio para los que vienen.

En julio, al saber que estaba embarazada, empecé a pensar si sería capaz de sostener una lactancia en tándem. Tenía mis dudas.
En agosto, cuando supe que venían gemelos, lo tuve claro: el tándem ya lo tendría igualmente, así que tocaba destetar… pero teníamos tiempo.

Nos lo hemos tomado como un proceso lento y paulatino, y agradezco que haya sido así, porque es como yo me siento cómoda haciendo las cosas.

Agosto: acotando las tomas diurnas

Pasamos de tener la teta siempre disponible a ofrecerla solo en la cama y en el sofá. Hubo unos días de adaptación en los que pasé muchas horas en el sofá (todo a su tiempo), pero enseguida cogió el ritmo.
Pronto dejamos de hacer tomas durante el día y solo las manteníamos al despertar por la mañana, para la siesta y para dormir.

Septiembre: reduciendo las tomas nocturnas

Cada vez que quería teta por la noche contábamos hasta 10, y tras esos 10 segundos la dejábamos.
Lo hicimos así unos diez días, luego pasamos a contar hasta 5, y finalmente dejamos de hacer tomas por la noche.
Solo hubo una noche intensa; enseguida aceptó bien que le ofreciera agua o leche en un vasito.

Octubre: el último tramo

A mediados de octubre ya solo hacía las tomas para dormirse. Y aquí empezó la parte más intensa.

Empecé a limitar esas tomas igual que las anteriores: primero 10 segundos, luego 5. Y la semana que viene diremos adiós definitivamente.
Esta parte está siendo más difícil. Le cuesta irse a dormir, algunas noches hay llantos, y está siendo un poco más complejo.
Aun así, siento que sigue siendo un proceso bello y necesario especialmente para mí.


Quizás te preguntes por qué te cuento todo esto.
Cuando me planteaba el destete y leía sobre ello, la mayoría de propuestas me parecían bastante radicales. Dejarlo de un día para otro no es mi forma de hacer, y además me parece más difícil de sostener.

Por eso comparto nuestra experiencia, por si puede inspirarte a encontrar la tuya propia.
Porque, como siempre en la maternidad, no hay una forma buena o mala, ni una manera de hacerlo mejor o peor.
Solo tenemos que encontrar la nuestra, la que nos sirva y nos haga sentir en paz.

Espero que te sirva.

Un fuerte abrazo,
con amor,
Judit

PD: Sobre la lactancia materna ya te he hablado en algún post como en éste, y si estás embarazada y te apetece preparar tu lactancia aquí te he dejado con algunos títulos de libros que a mí personalmente me ayudaron mucho. Espero que te sirvan 🙂

PD2: si necesitas una asesora de lactancia para que te acompañe en estos procesos te recomiendo profundamente a Raquel de «Arrels i Ales» una gran profesional que te puede ayudar a hacerte las cosas más fáciles. 🙂

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